la confesión profundizada
La verdad no siempre está donde la buscamos. Es por eso que el tiempo nos enseña a darnos cuenta cómo saberlo. Claro que esto lleva sus años, sus prácticas ante todo. Soy de los que se queda con la primera impresión, al igual que tantos otros. Es que yo parezco de ahí pero en realidad nunca fue así, siempre fue brillante en algún punto. Creo que enloquecí en el camino. No supe guiarme bien, no fui fiel a mis principios, quizá me aburrieron.
Y hoy lo digo, porque sé que pocos lo leen. A ellos que leen con curiosidad, esto parece llamarles la atención. Porque los saca de donde están. Yo me suicido en cada párrafo que escribo en estos últimos tiempos. La temática creo que cambió porque yo la cambié.
Pero en realidad estoy usando esto como excusa, porque es desde aquí donde yo debería estar ejerciendo un peso. Esto debería guiar y no venderme a mi mismo. Esto no es correcto. Es como publicar la adivinanza con la respuesta ahí debajo. No es así, aunque es mi manera. Yo simulo un desnudo en cada etapa, pero en realidad lo siento. Y como no me hago fiel a mis principios del todo, el espectador no entiende. Te puede entender bien o lo puede hacer mal. Si lo hace bien, a otra cosa. Si lo hace mal, seguramente te adopte. El tiempo dirá lo contrario.
No sé qué deba hacer. Es por eso que hay de esa en un sobre. Porque es período de elecciones. ¡Claro! Si esto es una película: los directores ya están llamando. Parecía todo distinto en las vacaciones, donde todo era liberal. Abrimos los ojos, oímos la campana que estaban tocando (desperdicié cinco minutos que no se recuperan). Y ahí debemos estar, no debo escaparme. Ni siquiera llegar tarde. Así tiene que ser. A elegir liberalmente que esto no se da todos los días. Y esta etapa es la más importante. Elegí bien, hacé la ya tan famosa combinación de palabras buena letra, que los premios llegarán con el paso del tiempo, lentamente. Es el sueño. Me agota y me recuerda que mañana el tiempo sigue y comenzar a acomodar estas noches ya es necesario. Estoy rotado a 350º. ¡Destornillador! Oh, lo que ví al final tiene que ser lo que alcanzo. Trato de ver lo bueno en el fondo, y consigo verlo, porque me adelanté al nivel siguiente sin tener en cuenta las condiciones de éste. Y hay que cumplirlas. Más buena letra, por favor. Esta etapa quizá dejarla un poco atrás. Otra vez confusiones con mujeres. Poseer una es una bendición. Porque nos sacan de nuestros lugares. Pero creo que es ahí donde aprovechan para darte la puñalada. Aunque, quien no haya comprendido , o como yo, entiendo pero no actúo en consecuencia, hay huecos.
Tengo ingredientes que ahora no reconozco que me hacen tener actitudes correctas, pero de la nada paso a confiar en ellos, cuando al comienzo era distinto. Con algunos se disimulan más, con otros no tanto. Con otras pasadas se ha percibido lo desapercibido personalmente. Pero sigo creyendo allí. ¿cayendo también? Eso busco saber. La realidad dice lo contrario, pero con tantos factores cambiantes, con todo esto que digo no sé qué pensar. ¿Si lo que creo que es un engaño es en realidad (calienten motores) lo que me quieren mostrar? Si pienso esto una vez que todo el tiempo ha pasado, ¿de qué vale? Si las decisiones ya están así: hechas. Hasta algunos creen que pienso reconstruir las cenizas. No, no es así, quiero que me entiendas que en realidad yo no comprendo esto. Pero ahora que lo veo, estoy construyendo lo que destruí. Quiero cambiar en algunas cosas, gente de mi alrededor no entiende que yo hago esto. Sáquenme de aquí, esto parece tan calmo y es en realidad un loquero. No darle fuerza a Babilonia, y tiene que ser así. Va a ser así.
Manejándose, uno no va evitando lo que no quiere. Hay que tener cuidado de a quien uno abre la puerta. Algunos suenan simpáticos, pero la revista Hecho en Buenos Aires me demostró que no es así en realidad, que es en esta ciudad nada más.
Cada uno agarró su camino, pero al fin y al cabo se han desencontrado. Es un tanto rara la situación, es que todavía era babilónica. Todos entramos en ésa. Pero no todos salieron. Es cuestión de impresiones, nada más. Es demasiado simple. La cuestión es que, al no conseguir suceso, se tiran a la pileta y los recursos están puestos ahí. Y no le van a salir baratos. Entonces, ante la falta de caudal, sabiendo que de allí lo obtienen, se pondrán a sus órdenes y cada día será más difícil conseguir una moneda.
Babilonia es el plan armado, nos hace creer que allí está la verdad, la felicidad. Puro cuento. Quieren llevarse a toda costa y a muy buenos precios a los mejores que necesiten de aquí. No quieren perder pisada de nosotros. Nos quieren encontrar para aplastarnos, para dejarnos en medio de la pista. No se debe ceder ni un paso. (Grueso error en algunas de mis conversaciones).
Para mantener este plan, es que reclutan gente. Algunos que no fueron vistos entre nosotros, caen allí sólo para hacer lo que Babilonia a nosotros. Es hoy la batalla, aunque un capítulo ya finaliza y los promedios no se saben. Quiero más oportunidades, aunque sé que no las hay. Es que existen de ambos lados semillas que brotan, y recogo sus frutos. Y ahí queda. No va a ser que en mi patio me invadan mis flores. Llaman más la atención que los verdes. Crecidos, no parecen conformar lo que en realidad es la maravilla del fondo. Es un pasto maravilloso y valioso. Aunque muy descuidado.
Es mucho más que lo que Babylon promete. Ya voy a comprender eso. Es que el barrilete se mueve fácil. El señor ya puso las condiciones.
Los entiendo, hermanos, a lo que querían llegar. Tengo que despegarme de algunos chicles de la suela, un par de manchas en el cuello de la camisa, incluso una quemadura de cigarrillo, por citar algunas. En cuanto termine de hacerlo, comenzaré a correr a su lado. La semana que viene comienza el desafío y este es el último fin de semana, aunque el primero.
Hoy es la confesión del blog. Hoy es más profunda que lo que a veces intenta ser. Hoy retoma sus inicios. Hoy el amor no existe. Hoy la sonrisa aparece. Hoy el tiempo comienza su vuelta atrás. Hoy voy a cumplir ese encargo que fue hace mucho tiempo. Hoy las mañas siguen existiendo. Hoy la confesión está profundizada.
Y hoy lo digo, porque sé que pocos lo leen. A ellos que leen con curiosidad, esto parece llamarles la atención. Porque los saca de donde están. Yo me suicido en cada párrafo que escribo en estos últimos tiempos. La temática creo que cambió porque yo la cambié.
Pero en realidad estoy usando esto como excusa, porque es desde aquí donde yo debería estar ejerciendo un peso. Esto debería guiar y no venderme a mi mismo. Esto no es correcto. Es como publicar la adivinanza con la respuesta ahí debajo. No es así, aunque es mi manera. Yo simulo un desnudo en cada etapa, pero en realidad lo siento. Y como no me hago fiel a mis principios del todo, el espectador no entiende. Te puede entender bien o lo puede hacer mal. Si lo hace bien, a otra cosa. Si lo hace mal, seguramente te adopte. El tiempo dirá lo contrario.
No sé qué deba hacer. Es por eso que hay de esa en un sobre. Porque es período de elecciones. ¡Claro! Si esto es una película: los directores ya están llamando. Parecía todo distinto en las vacaciones, donde todo era liberal. Abrimos los ojos, oímos la campana que estaban tocando (desperdicié cinco minutos que no se recuperan). Y ahí debemos estar, no debo escaparme. Ni siquiera llegar tarde. Así tiene que ser. A elegir liberalmente que esto no se da todos los días. Y esta etapa es la más importante. Elegí bien, hacé la ya tan famosa combinación de palabras buena letra, que los premios llegarán con el paso del tiempo, lentamente. Es el sueño. Me agota y me recuerda que mañana el tiempo sigue y comenzar a acomodar estas noches ya es necesario. Estoy rotado a 350º. ¡Destornillador! Oh, lo que ví al final tiene que ser lo que alcanzo. Trato de ver lo bueno en el fondo, y consigo verlo, porque me adelanté al nivel siguiente sin tener en cuenta las condiciones de éste. Y hay que cumplirlas. Más buena letra, por favor. Esta etapa quizá dejarla un poco atrás. Otra vez confusiones con mujeres. Poseer una es una bendición. Porque nos sacan de nuestros lugares. Pero creo que es ahí donde aprovechan para darte la puñalada. Aunque, quien no haya comprendido , o como yo, entiendo pero no actúo en consecuencia, hay huecos.
Tengo ingredientes que ahora no reconozco que me hacen tener actitudes correctas, pero de la nada paso a confiar en ellos, cuando al comienzo era distinto. Con algunos se disimulan más, con otros no tanto. Con otras pasadas se ha percibido lo desapercibido personalmente. Pero sigo creyendo allí. ¿cayendo también? Eso busco saber. La realidad dice lo contrario, pero con tantos factores cambiantes, con todo esto que digo no sé qué pensar. ¿Si lo que creo que es un engaño es en realidad (calienten motores) lo que me quieren mostrar? Si pienso esto una vez que todo el tiempo ha pasado, ¿de qué vale? Si las decisiones ya están así: hechas. Hasta algunos creen que pienso reconstruir las cenizas. No, no es así, quiero que me entiendas que en realidad yo no comprendo esto. Pero ahora que lo veo, estoy construyendo lo que destruí. Quiero cambiar en algunas cosas, gente de mi alrededor no entiende que yo hago esto. Sáquenme de aquí, esto parece tan calmo y es en realidad un loquero. No darle fuerza a Babilonia, y tiene que ser así. Va a ser así.
Manejándose, uno no va evitando lo que no quiere. Hay que tener cuidado de a quien uno abre la puerta. Algunos suenan simpáticos, pero la revista Hecho en Buenos Aires me demostró que no es así en realidad, que es en esta ciudad nada más.
Cada uno agarró su camino, pero al fin y al cabo se han desencontrado. Es un tanto rara la situación, es que todavía era babilónica. Todos entramos en ésa. Pero no todos salieron. Es cuestión de impresiones, nada más. Es demasiado simple. La cuestión es que, al no conseguir suceso, se tiran a la pileta y los recursos están puestos ahí. Y no le van a salir baratos. Entonces, ante la falta de caudal, sabiendo que de allí lo obtienen, se pondrán a sus órdenes y cada día será más difícil conseguir una moneda.
Babilonia es el plan armado, nos hace creer que allí está la verdad, la felicidad. Puro cuento. Quieren llevarse a toda costa y a muy buenos precios a los mejores que necesiten de aquí. No quieren perder pisada de nosotros. Nos quieren encontrar para aplastarnos, para dejarnos en medio de la pista. No se debe ceder ni un paso. (Grueso error en algunas de mis conversaciones).
Para mantener este plan, es que reclutan gente. Algunos que no fueron vistos entre nosotros, caen allí sólo para hacer lo que Babilonia a nosotros. Es hoy la batalla, aunque un capítulo ya finaliza y los promedios no se saben. Quiero más oportunidades, aunque sé que no las hay. Es que existen de ambos lados semillas que brotan, y recogo sus frutos. Y ahí queda. No va a ser que en mi patio me invadan mis flores. Llaman más la atención que los verdes. Crecidos, no parecen conformar lo que en realidad es la maravilla del fondo. Es un pasto maravilloso y valioso. Aunque muy descuidado.
Es mucho más que lo que Babylon promete. Ya voy a comprender eso. Es que el barrilete se mueve fácil. El señor ya puso las condiciones.
Los entiendo, hermanos, a lo que querían llegar. Tengo que despegarme de algunos chicles de la suela, un par de manchas en el cuello de la camisa, incluso una quemadura de cigarrillo, por citar algunas. En cuanto termine de hacerlo, comenzaré a correr a su lado. La semana que viene comienza el desafío y este es el último fin de semana, aunque el primero.
Hoy es la confesión del blog. Hoy es más profunda que lo que a veces intenta ser. Hoy retoma sus inicios. Hoy el amor no existe. Hoy la sonrisa aparece. Hoy el tiempo comienza su vuelta atrás. Hoy voy a cumplir ese encargo que fue hace mucho tiempo. Hoy las mañas siguen existiendo. Hoy la confesión está profundizada.
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