teoría, estrategia & práctica
Si pensamos todo como un gran videojuego, es muy probable que cada uno de nosotros emplee, generalmente de manera involuntaria, una distinta estrategia para poder llevar a cabo los proyectos que considera de vital importancia para su existencia.
Tenemos una táctica en nuestra mente que a veces se complica demasiado verla, pero está. Es nuestro espíritu el que nos impulsa a seguir adelante. Pero creo que todo está, de alguna u otra manera, en forma de recursos, de modo que no podremos abusar de ellos a menos que, al prinicpio, éstos parezcan inagotables. Cuando el recurso comienza a tomar conciencia de nuestra acción sobre ellos, seguramente ideará o surgirá naturalmente en él, una nueva estrategia para evitar o limitar nuestra acción.
Todos tenemos o tuvimos lo que apodamos como "Época Dorada", en donde todo nos sonreía porque estábamos apenas en la etapa de promoción del nivel o, más bien, nos era tan fácil superarlo, nos parecía un juego de niños que creímos que toda la vida sería así, hasta que caemos de golpe en la realidad, forzados por una mano invisible. Ahí es cuando comenzamos a replantear todo y surgen confusiones, problemas, locuras, vicios, y demás.
Si alguna parte de nuestra mente quedó maravillada con lo que fue ese pasado glorioso, y se obsesiona con pretender que todo vuelva atrás, que todo sea como antes, en ese caso, debemos admitir que nos hemos visto superados por el nivel. Buscamos, sin éxito, desesperados la solución. Aunque sea una pequeña ayuda, una pista. Pero seguimos recordando que antes todo nos era más fácil, porque había una serie de variables que nos afectaban directamente pero no las controlábamos, o más bien, no estábamos enterados ni siquiera de que existían. Esa obsesión con el pasado, ese recuerdo, mezclado con una pequeña dosis de realidad y, como consecuencia, problemas, es lo que se puede definir como melancolía.
¿Quién no vivió un momento de éstos en su vida?
Creo que sería difícil encontrar a alguien que no lo haya sufrido.
Pero, ¡adelante! Quedan muchos recursos que encontrar, muchas paradas por hacer, mucho que vivir.
No debemos abandonar el juego. Si así lo hiciéramos, nos arrepentiremos al poco tiempo, ya que, gracias a ello, nos cerraríamos a nosotros mismos demasiadas puertas que, por el momento, todavía no están a nuestro alcance, pero ya llegaremos a ellas, nos las toparemos. Y una vez frente a ellas, a lo mejor ni recordemos que fuimos los autores de que ahora esté así: Cerrada, oxidada, aprentemente clausurada, pero con música proveniente del recinto que se esconde tras ella. Una especie de boliche en el cual nosotros nos hicimos la fama de menores, y, como consecuencia, no podemos pasar. Estaríamos negativizando nuestro futuro, nuestra propia existencia. Nos haríamos daño solos, y después saldríamos a buscar culpables de nuestras propias decisiones. En el caso de la disco, seguramente lo culparemos al de seguridad.
Analicemos cada paso que damos, abramos los ojos, que todo está a nuestro alcance.
Pura teoría, pues el cómo ponerla en práctica depende de nuestra estrategia.
Tenemos una táctica en nuestra mente que a veces se complica demasiado verla, pero está. Es nuestro espíritu el que nos impulsa a seguir adelante. Pero creo que todo está, de alguna u otra manera, en forma de recursos, de modo que no podremos abusar de ellos a menos que, al prinicpio, éstos parezcan inagotables. Cuando el recurso comienza a tomar conciencia de nuestra acción sobre ellos, seguramente ideará o surgirá naturalmente en él, una nueva estrategia para evitar o limitar nuestra acción.
Todos tenemos o tuvimos lo que apodamos como "Época Dorada", en donde todo nos sonreía porque estábamos apenas en la etapa de promoción del nivel o, más bien, nos era tan fácil superarlo, nos parecía un juego de niños que creímos que toda la vida sería así, hasta que caemos de golpe en la realidad, forzados por una mano invisible. Ahí es cuando comenzamos a replantear todo y surgen confusiones, problemas, locuras, vicios, y demás.
Si alguna parte de nuestra mente quedó maravillada con lo que fue ese pasado glorioso, y se obsesiona con pretender que todo vuelva atrás, que todo sea como antes, en ese caso, debemos admitir que nos hemos visto superados por el nivel. Buscamos, sin éxito, desesperados la solución. Aunque sea una pequeña ayuda, una pista. Pero seguimos recordando que antes todo nos era más fácil, porque había una serie de variables que nos afectaban directamente pero no las controlábamos, o más bien, no estábamos enterados ni siquiera de que existían. Esa obsesión con el pasado, ese recuerdo, mezclado con una pequeña dosis de realidad y, como consecuencia, problemas, es lo que se puede definir como melancolía.
¿Quién no vivió un momento de éstos en su vida?
Creo que sería difícil encontrar a alguien que no lo haya sufrido.
Pero, ¡adelante! Quedan muchos recursos que encontrar, muchas paradas por hacer, mucho que vivir.
No debemos abandonar el juego. Si así lo hiciéramos, nos arrepentiremos al poco tiempo, ya que, gracias a ello, nos cerraríamos a nosotros mismos demasiadas puertas que, por el momento, todavía no están a nuestro alcance, pero ya llegaremos a ellas, nos las toparemos. Y una vez frente a ellas, a lo mejor ni recordemos que fuimos los autores de que ahora esté así: Cerrada, oxidada, aprentemente clausurada, pero con música proveniente del recinto que se esconde tras ella. Una especie de boliche en el cual nosotros nos hicimos la fama de menores, y, como consecuencia, no podemos pasar. Estaríamos negativizando nuestro futuro, nuestra propia existencia. Nos haríamos daño solos, y después saldríamos a buscar culpables de nuestras propias decisiones. En el caso de la disco, seguramente lo culparemos al de seguridad.
Analicemos cada paso que damos, abramos los ojos, que todo está a nuestro alcance.
Pura teoría, pues el cómo ponerla en práctica depende de nuestra estrategia.
Comentarios
la srta laura :)
Es cierto, la vida es un juego..un juego de gran hermano...Puras estrategias que deben ser tomadas con cautela y bien razonadas; no lo crees?