Arabia no estaba tan lejos
Es un tanto extraño que alguien encuentre inspiración en este teatro porteño. Sobre todo cuando el espectáculo es de altísimo contenido visual. Hablo de la danza árabe.
Veo mujeres haciendo lo imposible por conquistar al público. Me pregunto a quién está dirigido el baile. Me sorprendí preguntándome sobre el origen de esta danza. La cuestión de seducción es inherente a este ritmo (mientras tanto suena la canción de «El Padrino» y una mujer vestida de azul se anima a bailar a su compás).
Cuál es el criterio para decidir qué está bien y que está mal? Nuevamente me hallo viendo el componente técnico para decidir la verdad. Y no. No es solamente ver qué tan perfecto es el cuerpo (los hay de todos los gustos, créanme), ni tampoco la posición de las manos, ni siquiera el brillo y alisado del pelo. Tampoco ver qué tan abajo llega con su cadera o cómo mueve sus hombros. No es el traje y tampoco qué tanto muestra. No es el objeto que alguna bailarina utilizó (tres bastones, precisamente). No es ni siquiera la cantidad de brillo que emana la vestimenta.
Todo comienza por la cara. Las veo y me transmiten alegría. Por momentos me hacen creer que nacieron con todo esto en mente. Es un clima sumamente seductor. Y yo escribiendo, deleitado. Y pienso que sí, que es su cara. Y su cuerpo. Pero es cómo se mueve ese cuerpo. Cómo cautiva a la gente y hasta les arranca palmas (algo que al principio me pareció una falta de respeto pero luego comprendí que era una manifestación viva del público, un feedback inmediato. Ahora escucho algunos gritos). Saben qué es también? La música. Los músicos. El del tambor está dejando la vida. Imagino que sus manos deben arder. Vestidos todos de negro son parte inmediata del escenario. Llevan vida. Están ahí y también no están. Hacen juego con las cortinas. Entiendo que las luces están ensuciando un poco el espectáculo. Buscan ir al compás de la música. Reaccionan a casa tamborileo y me adelantan algo que todavía no llegó. Me obligan.
La función ha terminado y yo vine a ver a una bailarina en particular. Y ha sido una gran gran elección.
La gente contenta.
Yo fascinado.
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