el arte de la persuasión

Y de pronto dijo "Voy a escribir todo lo que sé".
Yo me pregunto cómo hace uno para escribir todo lo que sabe... ¿Qué sabe uno? ¿Cuánto mide? ¿Cuánto es todo?

Está escribiendo. Ya lleva unos cinco renglones, a lo mejor sean seis ahora.
Se detiene.
Mira su hoja fijamente.
Intuyo que está pensando qué es lo que sigue a la vez que se da cuenta que no sabe tanto. Le faltan herramientas para continuar su relato. Esas herramientas son la práctica y el estudio. Un poquito quizás la memoria.
Lo veo titubear bastante.
Su lapicera ahora comenzó nuevamente. Van unas diez líneas y ya se toma la cabeza. Los garabatos ahora van más lentos y hasta lo escribir la mesa. Está un poco desorientado.

(¿Quién soy yo? ¿Por qué de pronto soy su verdugo? ¿Quién me ha colocado aquí?)

Tomó sus apuntes. Los puso a la par de las notas. No sé si está contrastando resultados o está intentando copiar nuevas ideas (¿eso es inspiración?).

Ahora retoma el ritmo y su mano se mueve nuevamente.
Empiezo a pensar que ha estudiado de memoria, porque está tomando nuevamente sus apuntes para inspirarse. Está buscando esa palabra que no recuerda. Hace un rato me preguntó qué significaba persuadir.

En algún momento él me había comentado que es de contestar con respuestas simples: Está asumiendo que a cada pregunta le corresponde una única respuesta y que su deber es simplemente decir esa respuesta. ¿Y es ese el sentido del estudio? Entiendo que todos querramos pasarlo, zafarlo, pero... ¿sirve?

A lo mejor en última instancia uno debe persuadir al otro de que sabe. En este caso al profesor. Ante una cierta pregunta se debe dar una determinada respuesta. Y si no se sabe la respuesta precisa entonces se deberá recurrir a lo macro y elaborar desde allí un camino que nos pasee por el paisaje de la respuesta deseada.

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