refugio (II)
Cansado de tropezar siempre con estos señores, él intenta desde hace tiempo hacerse a un lado de esa autopista por donde suelen pasar. Aguarda pacientemente y es feliz mientras está escondido, pero al salir del escondite, es raptado por estas sombras.
El refugio es perfecto: es uno solo pero dos a la vez. Ella y él.
La crudeza se puso de manifiesto un tiempo atrás, pero luego quedó en el olvido. Hubo tiempos fríos dentro del refugio, incluso probabilidades certeras de buscar otro, o al menos de volver a la autopista, que a veces se comporta como una gran pasarela para otras personas. Pero no para nosotros. No para ella y no para él.
De pronto, en uno de esos abandonos temporales a los que se ven obligados (y de los que saldrán airosos, porque éstos serán los medios), un objeto considerado raro se filtra. Es extraño, porque en días que parecían ser de los más conservadores, se deja ver una revolución inesperada.
El ojo de tormenta nuevamente está en el refugio.
Nuevamente él fue descubierto.
El refugio es perfecto: es uno solo pero dos a la vez. Ella y él.
La crudeza se puso de manifiesto un tiempo atrás, pero luego quedó en el olvido. Hubo tiempos fríos dentro del refugio, incluso probabilidades certeras de buscar otro, o al menos de volver a la autopista, que a veces se comporta como una gran pasarela para otras personas. Pero no para nosotros. No para ella y no para él.
De pronto, en uno de esos abandonos temporales a los que se ven obligados (y de los que saldrán airosos, porque éstos serán los medios), un objeto considerado raro se filtra. Es extraño, porque en días que parecían ser de los más conservadores, se deja ver una revolución inesperada.
El ojo de tormenta nuevamente está en el refugio.
Nuevamente él fue descubierto.
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