otra vez la prostitución
Otra vez volvió el rubor. Ese polvo que te maquilla, que te hace salir afuera, y al instante, una personalidad sólida, omisiva, perceptiva, indubitable y fuerte; te sentís en la cima del mundo, porque tu poder parece no acabarse. Podés pisar cuantas cabezas quieras.
Comenzás siendo Gobernador y a los segundos ya sos Presidente.
Ves cómo sos el centro y en la fiebre de la velocidad perdés cuidado sobre tus contestaciones, sobre las respuestas que das al mundo: es tu mente que las responde por vos, porque ella ya está exponiendo su registro, acorde a la Presidencia que ejercemos. Por eso también es relajante, porque te olvidás de que hay que ser ubicado, porque tu cabeza está más precisa que nunca.
Lo lamentable es que sea para conformistas, porque hagas lo que hagas va a estar bien, lo vas a sentir así, salvo ocasiones especiales.
Comenzás siendo Gobernador y a los segundos ya sos Presidente.
Ves cómo sos el centro y en la fiebre de la velocidad perdés cuidado sobre tus contestaciones, sobre las respuestas que das al mundo: es tu mente que las responde por vos, porque ella ya está exponiendo su registro, acorde a la Presidencia que ejercemos. Por eso también es relajante, porque te olvidás de que hay que ser ubicado, porque tu cabeza está más precisa que nunca.
Lo lamentable es que sea para conformistas, porque hagas lo que hagas va a estar bien, lo vas a sentir así, salvo ocasiones especiales.
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