cuando hay funciones, no hay hora
Casi que no llego. Esas puertas se cerraron justo detrás mío, igual que en las películas.
Entro al lugar y siento que no encontraré las herramientas para lograrlo.
Prendo la computadora, siento su presencia rondando el lugar.
Lo miro, lo coloco en su posición, y veo lo caro que me sale el momento.
Por suerte dejé de verlos hace un rato, el aire me deja estar acá sentado. Los libros me llaman, pero en ese momento mi mente piensa en él; ya te dije que me fui de vos, y el desgraciado me vende una escena ficticia. Por ahora sigue golpeando las puertas. Quizá, como consuelo, al final entre. Todavía no dejo de mirarlo con cariño (claro, pues hace tan solo un par de horas venía realizando su usual visita diaria con intervalos de cambiantes minutos entre ellos). Resulta que se nos aferra a nosotros casi como una obligación, un hermano o un amigo. Siente que debe estar en todas las fotos. Cada tanto, sus visitas frecuentan más el hogar. Se siente de otros olores la habitación. Otras forman parte de una promesa que cumplieron con el último alivio. Se ve lindo. Se siente parte, está claro. Lo que no sabemos es todo lo que nos descuenta a fin de mes y en el día a día también. El villano tiene el mundo a sus pies.
Lástima que no podemos mirar para adentro.
Entro al lugar y siento que no encontraré las herramientas para lograrlo.
Prendo la computadora, siento su presencia rondando el lugar.
Lo miro, lo coloco en su posición, y veo lo caro que me sale el momento.
Por suerte dejé de verlos hace un rato, el aire me deja estar acá sentado. Los libros me llaman, pero en ese momento mi mente piensa en él; ya te dije que me fui de vos, y el desgraciado me vende una escena ficticia. Por ahora sigue golpeando las puertas. Quizá, como consuelo, al final entre. Todavía no dejo de mirarlo con cariño (claro, pues hace tan solo un par de horas venía realizando su usual visita diaria con intervalos de cambiantes minutos entre ellos). Resulta que se nos aferra a nosotros casi como una obligación, un hermano o un amigo. Siente que debe estar en todas las fotos. Cada tanto, sus visitas frecuentan más el hogar. Se siente de otros olores la habitación. Otras forman parte de una promesa que cumplieron con el último alivio. Se ve lindo. Se siente parte, está claro. Lo que no sabemos es todo lo que nos descuenta a fin de mes y en el día a día también. El villano tiene el mundo a sus pies.
Lástima que no podemos mirar para adentro.
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