escabrosa zambullida

Las comparaciones son hermosas y el paso del tiempo es adorable, así como también las comparaciones son temporales y cambian con el paso del tiempo. (No sonaba tan intrincado cuando hace unos instantes lo pensaba).
Suelo olvidar lo que comparo pero en el momento siempre sirve. A veces las utilizo para situarme en el espacio (la profesora de álgebra estaría horrorizada si supiera para qué uso sus conceptos). Hay casos que me quedan grabados, no lo voy a negar. Es que, siguiendo con una línea si se quiere matemática, existen fórmulas para detectar algunos casos. Hay generalizaciones y hay excepciones. Sí, claramente estoy hablando de personas. Es que no hay muchos tipos de ellas, sino más bien distintos niveles alcanzados por cada una. Es decir, hay varios estereotipos y los protagonistas pugnan por llevarse a sí mismos a instancias más altas. Y, sin duda, esto se da con el paso del tiempo, con los aprendizajes y demás métodos para conseguir ser.
Pero es curioso el hecho de que mientras el tiempo pasa, el hombre no siempre decide llegar a ser lo que parecía. Hay pérdidas en el camino, así como también nuevos adeptos (acostumbro llamarlos transformaciones).
¿Qué es lo que sucede? Es tan enamarañada la mente humana que muchas veces ni el propio sujeto es consciente de los cambios que sufre. Ahora aprovecho para corregir algo que mencioné antes: No siempre el hombre decide su destino, sino su cabeza. Y ésta generalmente está condicionada por las limitaciones de fábrica, casi se podría decir que venimos con cierta programación inicial, de la cual muchas veces no podemos salir. Esta programación viene con aptitudes para tal o cual cosa (muchas de las cuales, y odio ser repetitivo, se descubren con el paso del tiempo y otras que saltan a la vista de primer momento). También viene con encastres que hacen menos traumático el cambio de ser. Pero esto es en líneas generales, estos son los elementos básicos que la conforman. Y nada es casualidad, sino causalidad. Ya dije en más de una ocasión (¿más de una?) que las primeras no existen, sino que se las llama así porque son causalidades no esperadas. Que el hijo de alguien (y todos somos hijos) sea apto para manejar automóviles de alta gama probablemente se deba a que de familia heredó condiciones de liderazgo. Y este es un ejemplo, que no crea que sea el más acertado pero ilustra la figura a la que se pretende arrivar.

Y es un gran desahogo escribir, y es una maravilla poder decir que el paso del tiempo hoy me da nuevas oportunidades porque fue testigo del esfuerzo. Pero por otro lado vuelvo a mi cabeza y digo que esto debe tener alguna explicación lógica. De hecho la hay: Y es simplemente un hecho que se estaba gestando en una ciudad de México que traspasó las fronteras, y por su magnitud llegaría a todo el mundo. A la vez que eso pasaba, yo estudiaba. Es evidente que él llegó primero, él tomó las riendas de la situación y hoy tengo un mes. Una nueva chance de que el mundo sepa. ¿Que sepa qué? Ah, sí. No importa. ¿Con qué tendré la posibilidad de deleitarlo? ¿Será tan así? Por supuesto.
Obvio que mientras uno escribe y otro lee esto, ya hay muchas más gestaciones en curso, así como películas en pre y post-producción.

Comentarios

Entradas populares