el sujeto, irreconocible

El sujeto vive una situación desgarradora. Es un hombre de cuerpo pequeño. El mundo se preguntará cómo es que ahí dentro pueda caber tanta tristeza, toda junta. Un recuerdo al lado del otro, en perfecta alineación.
No puede concebir lo que está viviendo. Tras un día de confesiones, decide tratar de recapitular su historia y comenzar de nuevo con lo que sea que esté comenzando, con lo que sea que esté por venir.

Al otro día, ese dolor aparece minimizado. Yo, que lo conozco desde que nació, podría decir que ahora ve con más claridad. Ve una materia a futuro, algo que rendir. En otras palabras, es el comienzo de una nueva oportunidad. La última, y para lo que sea.

Y ya hay elementos para mañana en esta nueva historia. Sabe que del primer movimiento depende el resto.

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